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lunes

El emocionante puente con las Viajeras

Si has leído más entradas de este blog, habrás notado que me emociono con facilidad. Lo que me pasa es que, cuando algo me emociona y escapa a mi comprensión, me hago preguntas. Cuando encuentro a alguien a quien preguntar y me entero de lo que me explica... exacto: también me emociono. Esta vez doblemente, por la explicación en sí y por haber entendido lo que me emocionó en origen.
Una noche alguien me señaló en el cielo al planeta Marte.
  -¿Y cómo sabes que es Marte?
  -Porque es rojo y porque no titila. Los planetas se distinguen a simple vista de las estrellas porque su luz parece más continua. Ten en cuenta que los planetas no producen la luz, solo la reflejan.
No sabía si sentirme más admirada por cuánto sabía esa persona o por la buena vista que tenía. Los miopes somos así. Pa rato hubiera yo descubierto los satélites de Júpiter, con estas dioptrías...
Entonces, en vez de preguntarme por qué la luz emitida titila y la reflejada no (como habría hecho una buena científica), me pregunté: ¿Y cómo se verá la Tierra desde más lejos que la Luna? Porque las fotos desde la Luna ya las había visto. (Y porque se ve que no soy científica de verdad).
            Y he aquí la respuesta:
¡En esta foto también salgo yo!
(NASA)
Lo que hay dentro del círculo azul es la Tierra. Ese puntito. Precisamente así se llama la foto: "A Pale Blue Dot", un puntito azul claro.  (También se llama así un libro de Carl Sagan). La foto la hizo la sonda Voyager 1, en 1990, cuando estaba a 6.000 millones de kilómetros de tu casa. (Te recuerdo que el Sol está a 150 millones de kilómetros de mi barrio).
La sonda espacial Voyager 1, que curiosamente salió más tarde que la Voyager 2, fue lanzada en 1977. Actualmente es el objeto de fabricación humana que más lejos ha llegado. (Por cierto, ya que estamos por aprender, te pido porrrfavó que no digas "vuáyaye". Te pongo aquí un enlace para que escuches cómo se pronuncia de verdad).
El aparatito fue diseñado para estar en servicio por unos 5 años, como mucho. Y ya ves, tiene una tecnología que cualquier teléfono movil actual supera con creces y ahí sigue, enviando datos. Al parecer ya está a punto de salir del sistema solar. Pero no sé qué entenderán los astrónomos por "estar a punto de". El caso es que está ya en una zona llamada "heliopausa", que es donde el Sol empieza a dejar de hacer notar su influencia.
Para mí es una maravilla que haya personas capaces de idear y construir cacharros así. Qué bien puesto tiene el nombre la Ingeniería.
 
En la ciudad donde vivo hay un puente que me fascina y suelo ir mucho por allá. Me encanta mirarlo y fotografiarlo y caminar por él, y recorrerlo en bici... y siempre me invade la misma admiración por las personas que lo diseñaron y que sabían que esos cables gordísimos funcionarían. Sé que es fruto de un pelotazo especulativo de esos que se marcaron en algunas comunidades, que se presupuestó en "X" y se construyó en "Xmil", pero yo lo amo igual. Y cada vez que lo visito pienso en toda la ciencia que hace falta para que ese puente no se caiga y en todas las personas que sabían tanto de esas ciencias. Y en las que diseñan sondas espaciales irreductibles y naves y todas las cosas que yo ni imagino cómo se harán con un cerebro que será más o menos como el que yo tengo.
Pienso en todas las personas que saben tanto y no es envidia lo que siento: es verdadera emoción.
Mi bici sueña con ser ingeniera.
 

viernes

Las gafas de ver la Historia

"El Universo Observable, de arriba a abajo"
¿También estamos ahí las mujeres?
(En xkcd.com hacen viñetas tan
geniales como esta)
Un entrevistador en la calle preguntaba a la gente cuántos nombres de mujeres científicas conocían. Y no valía decir "Marie Curie". (No por despreciar, aclaraba.)
Salvo algunas personas que se acordaron de la peli de Hipatia, nadie pudo decir otro nombre. 

Dicen que de pequeños queremos ser lo que podemos ver. En los Estados Unidos, por ejemplo, cuando preguntan en los parvularios acerca de lo que quieren ser de mayores, hay tantas niñas como niños que dicen querer ser presidentes. En cambio, cuando hacen la pregunta en secundaria, el número de chicas que querrían llegar a la presidencia disminuye drásticamente. Este ejemplo me parece muy ilustrativo del problema de la "visibilidad" femenina. Quizá en países como Alemania, Argentina, Finlandia o Brasil, que tienen o han tenido mujeres presidiendo el gobierno, no se produce ese cambio de objetivos en las chicas, pero  no sé si existe ese dato. 

El caso es que, como decía en otra entrada de este blog, si no nos dejan ver el cielo, no es fácil que deseemos conocerlo. De la misma manera, si nos cuentan solo la historia de los hombres, en lugar de contarnos la historia de la Humanidad, tal vez sea más difícil que las niñas sueñen antes con ser científicas que con ser "princesas". 

Cuando tomé conciencia de mi escasa cultura científica, no solo me sorprendió qué pocas mujeres científicas conocía yo, sino incluso, qué pocos científicos en general, hombres o mujeres, conocía de otras culturas o razas: o sea, científicos que no pertenecen a la "cultura masculina-blanca-occidental". 

Así que es verdad que la Historia la escriben los vencedores: los que ganaron la guerra de la visibilidad, al parecer. El historiador escribe la Historia sin incluir a quienes no considera importantes, o sea, mujeres, homosexuales, "minorías" étnicas, continentes enteros... La Historia está sesgada siempre, quien escribe siempre está haciendo elecciones. Por eso me alegro tanto de vivir en esta época en la que se puede buscar y contrastar información en tantos sitios y de tantas maneras. 

Mirando atrás en la Historia, y en contra de lo que mucha gente piensa, en la cultura musulmana las mujeres eran libres para estudiar e investigar. En cambio en China, por ejemplo, no estaba bien visto. Te voy a hablar de una mujer, científica y china. Ea,  por si te hacen una encuesta por la calle.

Wang Zhenyi se había sentido fascinada por la Astronomía y las Matemáticas desde niña. Y tuvo la suerte de tener un padre que la animó a estudiar, a pesar de las rígidas convenciones sociales de su época, el siglo XVIII. Escribió muchos libros y ensayos científicos. También se las ingeniaba para inventar modelos experimentales a base de mesas redondas, lámparas y espejos, que simulaban la Tierra, el Sol y la Luna y estudiar así los eclipses lunares. Se sabía mujer privilegiada y defendía que la educación y el conocimiento debían ser para hombres y mujeres por igual. En 1994 la Unión Astronómica Internacional le puso su nombre a un cráter de Venus. 
 

lunes

Maitecicleta vs Hipotenusa

Supongamos que, de golpe, el Sol, nuestra estrella más cercana, se apaga. Tardaríamos 8 minutos en enterarnos. Imagina que alguien secuestra a nuestra segunda estrella más cercana, Próxima Centauri. No lo sabríamos hasta pasados 4 años. 
Esto es lo mismo que decir que el Sol está a 8 minutos luz y que Próxima Centauri a 4 años luz (pizca más o menos). La luz del Sol tarda esos 8 minutos en llegarnos, porque nos separan de él unos 150 millones de kilómetros.
Hay que tener claro que el año luz es una unidad de distancia, no de tiempo. Mucha gente entiende erróneamente que un año luz es una unidad de tiempo, por lo de meter "año" en el nombre. Las distancias por ahí fuera son tan enormes, que sería muy engorroso andarse con kilómetros. Así que un año luz es la distancia que recorre la luz en un año, (o sea la friolera de 9 460 730 472 580,8 km: Ya solo con esto yo estoy sobrecogida).  
Pero como en Astrofísica les crecen mucho los números aun midiendo las distancias en años luz, utilizan otra medida, el parsec, que equivale a 3 años luz y pico. (Que en kilómetros son... mira, hazlo tú). 
 
Por raro que parezca,
este aparato se llama "odómetro"
Cuando empecé a marearme con los datos de las distancias, me surgió una pregunta lógica. Pero ¿cómo saben en Astrofísica estas cosas? ¿Se lo inventarán? 
Resulta que desde hace mucho tiempo, en la humanidad se han dado casos de personas que se empeñaban en responderse a las preguntas que ellas mismas se hacían. Si yo me hago preguntas de empollones, busco en Google. Pero allá por el 250 aC la wifi iba malamente y un muchacho llamado Eratóstenes se calculó él solito el radio de todo el planeta. Con su cerebro, sus ojos, unos palos y trigonometría. Y su error fue mínimo. Para medir las distancias en Astronomía también usan la trigonometría, entre otras cosas. Te invito a que lo veas aquí, está muy bien explicado. 

Y sobre eso quería yo reflexionar hoy, sobre esas mentes despiertas que usando herramientas de las que cualquiera dispone, encuentran respuestas asombrosas. Eratóstenes perdió la vista y decidió que era mejor dejarse morir de hambre. Tenía 80 años.
Yo me acuerdo de haber estudiado aquello de los triángulos en el cole y ahora me pregunto: ¿Por qué, oh Pitágoras, me contagiaste a mí tan poquito?
Ay, hipotenusa esquiva...