viernes

Maitecicleta y Henrietta Swan Leavitt

Yo no tenía muchas amigas. En verano íbamos al pueblo de vacaciones y allí las reglas sobre las amistades eran el triple de enrevesadas. La hermana de mi cuñado era algo mayor que yo y se suponía que teníamos que llevarnos bien, porque éramos como familia. No teníamos nada en común, pero me utilizaba de vigilante mientras ella se metía mano con los chicos en lo oscuro. Yo, con tal de sentirme parte de algo, les obedecía.
Una noche fuimos al río con uno de sus admiradores. No tardaron en perderse por las matas y me quedé sola en la orilla. Allí no había peligro de que les pillaran, así que me quedé contemplando la noche en soledad, como estaba acostumbrada.
Primero fueron los sonidos los que atraparon mi mente. Grillos y ranas y agua viva. Me tumbé mirando el cielo.
Entonces fueron las estrellas las que me atraparon.
Cómo explicar el sobrecogedor espectáculo de un cielo de verano, en Extremadura, lejos de cualquier tipo de contaminación. Cuanto más rato miraba sin parpadear, más estrellas podía ver. En mi campo de visión no había más que cielo, ninguna referencia a escala humana, ni ramas de árboles ni edificios. Entonces empecé a sentir que me caía hacia las estrellas. La sensación de vértigo se hizo tan real que  tuve que agarrarme a los tallos de hierba que me rodeaban.
La intuición de la inmensidad me sigue cautivando desde entonces, pero no ha sido hasta hace poco que empecé a sentir la necesidad de estar al día en el inaprensible conocimiento de las galaxias.

Hoy quiero rendir homenaje a una mujer que también miraba estrellas: Henrietta Swan Leavitt.
Henrietta trabajaba como voluntaria en el observatorio del Harvard College. El director del observatorio, Edward Pickering, contrató a un gran número de mujeres para que analizaran tediosas placas fotográficas, catalogando estrellas. Las contrató porque cobraban muchísimo menos que los hombres y porque, según el señor Pickering, las mujeres están más dotadas para los trabajos mecánicos y tediosos que para el conocimiento o la creatividad.  
En horas y horas de estudio y observación de imágenes de porciones del espacio, Henrietta hizo notables descubrimientos astronómicos y sus conclusiones sobre las llamadas estrellas variables ayudaron a sentar las bases de los cálculos de las distancias astronómicas, por ejemplo. Como solía pasar en aquellos tiempos, sus superiores, Pickering y Hubble se llevaron el mérito. Esto sucedió con otras muchísimas astrónomas en la historia, lo cual me parece notable. Se ve que las mujeres tampoco estaban dotadas para ser respetadas.

Para disfrutar de una maravilla de blog que lleva la propia Henrietta en persona, no dejes de visitar: http://henrietta.iaa.es/el-diario-secreto-de-henrietta-sleavitt
(He cogido la foto de Henrietta de una página de Wikipedia. Creo que es de libre uso, pero como soy novata puedo estar equivocada. Si alguna persona me pide que retire la imagen porque posee sus derechos, lo haré de inmediato.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario